Ríen. Bromean. Como una de esas parejas felices de estar juntos; de las que sueñan, para las que todo está aún por descubrir,; de las que tienen un poco de miedo y un poco no...
De repente te entran ganas de darte un baño. Te levantas de la toalla. Te acercas al agua. Te metes dentro.Pero el agua está fria. A veces muy fría. En ese momento, hay quien lo deja correr y vuelve a tumbarse y a soportar el calor. Otros, en cambio, se sumergen.. Y tan sólo estos últimos, después de unas cuantas brazadas, alcanzan a saborear hasta el fondo ese gusto único y un poco extraño de libertad total, hasta de sí mismos.
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